
El objetivo de todo empresario o emprendedor es que su negocio crezca. El crecimiento beneficia y afecta directamente tu empresa; así es, el crecimiento no siempre es positivo, en ocasiones el que tu negocio esté en crecimiento no es siempre una buena señal y puede afectarte.
El crecer sin una correcta administración y de forma desordenada puede ser la mejor forma de matar tu negocio. Las empresas que impulsan su desarrollo a un constante crecimiento acelerado sin una gestión previa de recursos, generalmente tienen resultados negativos a largo plazo: “cuando se obtiene algo rápido, rápido se va”. Esto se debe a ciertos factores como sobrecargar la capacidad instalada, desgastar o cansar al equipo de trabajo, desconocer la capacidad de recursos que se tienen, entre otros factores.
En un negocio cuyo crecimiento es de forma rápida y constante, su equipo y la empresa en sí, no logran estar preparados previamente para semejante crecimiento, lo que provoca que todo se salga de control, al no tener una correcta administración ni gestión de recursos, y como consecuencia, la empresa comienza a quebrarse por no poder controlar sus procesos y por no contar con las capacidades ni el personal indicado para resolver tantos problemas al mismo tiempo.
Por lo tanto, el apostar por un crecimiento orgánico para tu empresa es una forma de supervivencia en el mercado y una forma de crecimiento sano a largo plazo.
Crecimiento orgánico quiere decir, apostar por el futuro, con una clara visión, un rumbo definido y las estrategias administrativas, legales y de gestión necesarias para proteger la vida de un negocio. Buscando siempre: rentabilizar los resultados partiendo de las mejores posibilidades que lo sostengan.
Según la encuesta realizada por McKinsey, se expresa que el 93% de los empresarios encuestados coinciden en tres parámetros como factores para un crecimiento orgánico:
- Investigar e invertir. Independientemente del tamaño de la empresa o de la cantidad de recursos que esta posea, deben conocer con exactitud la forma correcta de gestionar sus recursos para obtener una mejor rentabilidad. Necesitarán detectar qué estrategia seguir para mantenerse dentro del juego.
- Crear y recrear. Generar ideas nuevas, nuevos productos, nuevos servicios. Cambiar lo que no está dando resultado, adaptar las políticas comerciales, optimizar los recursos, evaluar precios, evaluar las ventas, etc. Renovarse como empresa y ganar peso ante la competencia.
- Realizar. De nada sirve planear, si los planes no se ponen en marcha. Después de analizar toda la investigación recaudada en cuanto a la nueva gestión de recursos, es hora de llevar a la realidad lo planificado.
La mayoría de los empresarios, tienen vértigo de salir de la zona de confort ya que implicaría tomar decisiones riesgosas. Esta situación entre tomar riesgos o no, les hace sentir que pondrán a su empresa en una línea entre el éxito y fracaso. Por lo que terminan por tomar decisiones sin bases sustentadas, de forma apresurada y poco reflexiva. Claro que esto es arriesgado si al asumir dicho riesgo no se han planificado sus recursos, ingresos, egresos, y la situación actual de la empresa en general. Los negocios que crecen rápidamente deben calcular con mucha cautela sus siguientes movimientos.

No responses yet