
La nueva norma de ingresos IFRS 15, NIF D-1/D-2, ASC 606 presenta una gran magnitud de retos que varían dependiendo de la industria y de los tipos de contratos que las empresas tengan con sus clientes. Es decir que, cada compañía tendrá una experiencia distinta dependiendo de las operaciones a las que esté dirigida.
En el sector automotriz, específicamente en el área de autopartes, los retos a los que se enfrentará serán el definir si su reconocimiento de ingresos de herramentales y de las partes se verá afectado y deberá cambiar por grado de avance, o por la reducción en precios de contratos con las OEM con el paso de los años, o bien, en la evaluación de los posibles impactos de las modificaciones a las órdenes, entre otras circunstancias.
Las empresas dedicadas a telecomunicaciones y tecnología son las que presentarán uno de los más grandes desafíos en la determinación de las distintas obligaciones de desempeño que puedan ser separables en el contrato (como promesas de bienes y servicios), en cuando a la división de componentes sobre arrendamiento de los servicios o bienes otorgados en el acuerdo (equipos, servidores, módems, entre otros), así como también, en la medición de estos. Por otro lado, se podrá lograr una uniformidad en el reconocimiento de los costos por adquisición de los contratos que la nueva norma requiere capitalizar. Las compañías en telecomunicaciones son las que tendrán un mayor impacto contable, presentarán cambios en sus procesos desde raíz, en sus sistemas e incluso hasta en la puesta en práctica.
En el área de construcción y de productos para la industria se manejan grandes contratos con contenidos extensos y detallados, por lo que el impacto de la nueva norma será diferente para cada uno, pues requerirá de juicios mayores y de estimaciones para fijar las contraprestaciones variables con las que el ingreso se reconoce.
Así también, se generarán cambios en la forma como se reconocen las modificaciones de las órdenes y el componente financiero, más que nada, en los casos donde se reciben anticipos por parte de los clientes correspondientes a periodos mayores a un año. Ciertos conceptos que actualmente se consideran como gastos podrán, más adelante, formar parte de la contraprestación generando una reducción en los ingresos.

Las compañías de consumo se verán afectadas en cambios de sus políticas y procesos, pues tendrán que determinar si los montos a pagar de los clientes o de las cadenas de supermercado, etc. se deberán reconocer netos de los ingresos o como gastos. Los programas de lealtad en las diferentes áreas de la industria son todavía todo un reto, y pueden llegar a cambiar de manera importante, especialmente en las compañías que reportan bajo US GAAP.
No importa el sector de industria, las revelaciones serán extensivas y los requerimientos de la información que se necesitará para cumplir con las especificaciones de esta nueva norma podrán implicar cambios en los sistemas de reportes. Conforme a una encuesta aplicada a empresas tanto privadas como públicas en Estados Unidos, esta es la situación que más les tiene preocupadas a las compañías una vez que se implemente esta nueva norma.
Si bien, podrán ser considerablemente variados los impactos de una industria a otra, se sabe que todo cambio implica un reto que deberá afrontarse, que igualmente se podrá tomar como una oportunidad de crecimiento en una empresa al mejorar sus procesos, forma de hacer negocios, mejora de controles, entre otros aspectos.
Toda organización debe tomar en consideración que en la planeación de los cambios a implementar se debe incluir a un equipo multidisciplinario (legal, impuestos, sistemas, finanzas, comercial, entre otros), y en la práctica o ejecución los resultados serán benéficos para la empresa al mantener a todas las partes o departamentos trabajando juntos durante la implementación de los cambios y mejoras, para prepararse de forma correcta ante los nuevos requerimientos que la nueva norma solicita.
Quedando poco tiempo para iniciar el nuevo año 2018, las empresas se están preparando ya para este desafío que se avecina. Conociendo los impactos y elaborando un programa estructurado para la implementación de la norma, estarán listas las compañías para adoptar el 1 de enero del 2018 la nueva norma de ingresos IFRS 15, NIF D-1/D-2, ASC 606 con éxito.

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