
Uno de los principales factores que influyen para que una empresa resulte exitosa es el talento de las personas que la conforman. Más allá de contratar a aquellos elementos con un currículum impecable, debemos enfocarnos en seleccionar a dichos elementos desde un enfoque integral para los puestos destinados. Por más preparada que sea la persona, si no cumple con los aspectos específicos y necesarios para el puesto destinado, o bien, no comparte los valores por los que la empresa se guía, este elemento no aportará valor a tu negocio.
Se ha demostrado ante diferentes investigaciones que el costo de una mala contratación es de 1.8 a 2 veces el salario anual de dicho empleado. Sumado a las repercusiones económicas que esto implica, también se ve afectado directamente el empleado, su entorno y la empresa en general. Esto ocurre porque se comienza a generar un desgaste laboral y tensión innecesaria, la cual, si no se resuelve en tiempo y forma puede volverse un problema mayor afectando directamente a la empresa.
El contar con un proceso correcto y bien estructurado para reclutar y contratar a nuevos elementos en tu equipo de trabajo, es el primer paso para mejorar el desempeño de una empresa. Contratando personal con la experiencia, habilidades, conocimientos y cualidades necesarias para el puesto que buscas cubrir, logrará que el nuevo elemento se integre de una mejor forma brindando los resultados que la empresa en realidad necesita desde el primer día de su llegada.
Y lo más importante, debemos asegurarnos de que el nuevo candidato comparta la misión, la visión y los valores de nuestro negocio; de no ser así, por más que lo intente este elemento no agregará valor a tu empresa. Y con el tiempo, si esta persona nunca logra implicarse, comenzará a afectar el desempeño de tu negocio, volviéndose un elemento tóxico, o bien, terminará por abandonar la empresa en general.
Por ello te presentamos a continuación algunos aspectos que debes tomar en cuenta para contratar elementos de valor para tu empresa:
1. Definir el perfil. Determinar y delimitar estructuradamente las responsabilidades y actividades que deberá realizar la persona para el puesto asignado y las características o requisitos que tiene que poseer.
2. Conocer a los candidatos. Encontrar las características de cada uno de los candidatos antes y durante la entrevista: sus puntos más fuertes y sus debilidades. Las referencias de cada candidato también son una fuente valiosa de información.
3. Entrevista integral. Además de conocer los aspectos técnicos o cualidades del candidato para el puesto vacante, es necesario también que le preguntemos sobre experiencias previas que la persona haya tenido, problemas a los que se ha enfrentado y cómo los solucionó. Esto nos brindará información del candidato sobre su actitud y la forma en que responderá ante los problemas una vez dentro de tu empresa.
4. Prioriza. Evaluar y dar prioridad a aquellos candidatos que realmente cumplan con los objetivos y visión de la empresa. No precisamente el candidato más preparado será el elemento correcto.
5. Dejar en claro el objetivo. Explicarle al nuevo elemento cuáles son los resultados y actitudes que se esperan de él, los objetivos y metas que necesitamos cumplir como equipo, así como explicarle con quienes estará trabajando directamente.
La selección de personal para una empresa debe ser integral. Además de las habilidades profesionales de un candidato, debemos calificar su calidad como elementos humanos que agregarán valor a nuestro negocio en todos los sentidos: profesional, cultural y social (dentro y fuera de la empresa). Una vez que encuentres los mejores elementos, mantenlos en crecimiento por medio de capacitaciones y actividades que los motiven y fomenten en su desarrollo profesional. Esto dará como resultado, no solo un buen desempeño laboral, sino un valor agregado que enriquecerá de muchas formas todos los aspectos de tu empresa.

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