De la misma forma en que se decide la actividad, la marca y grupo empresarial con el que se invertirá, se deberá decidir el régimen fiscal más adecuado a las necesidades de nuestro nuevo negocio, ya que, aunque la gran mayoría de las personas no lo queremos ver así, resulta ser este tema un punto medular de la permanencia futura de la empresa.

Considerando lo anterior, te presentamos el siguiente ejemplo:

Si ya adquiriste una empresa que venderá productos al público en general, que será el consumidor final, los clientes no requieren (en su gran mayoría) comprobantes con todos los requisitos fiscales y mucho menos el IVA desglosado, podrías entonces optar por un régimen de Pequeños Contribuyentes, en el cual no rebase ingresos anuales por 1 millón 750,000 pesos.

Además, se llevará una contabilidad simplificada, se entregarán comprobantes simplificados y se pagarán los impuestos en razón de una cuota fija integrada (ISR e IVA) mediante una tabla, la cual será determinada por la autoridad fiscal. Siendo esta forma de tributación una de las más bajas en cuanto a porcentaje.

Si bien este ejemplo es de uso para fines didácticos, la realidad es que cada situación es distinta y se debe diseñar para cada empresa un traje a la medida según sus necesidades específicas, según las proyecciones que se requieran o que pueda dar a cada negocio.

Teniendo en cuenta que las contribuciones son muy variadas, por ejemplo: ISR, IVA, Impuesto Sobre Remuneraciones, IMSS, Infonavit, SAR, etcétera; de esta misma forma habrá distintos regímenes fiscales, tanto para personas físicas que tributen conforme a una tabla de cero a 28%, como para personas morales que tributen de acuerdo con una tasa 28 por ciento.

Tú como empresario tendrás la labor de indicar si tienes trabajadores, cuáles serán sus ingresos, actividad preponderante, cuáles serán las inversiones en maquinaria y activos fijos en general, y con estos elementos se diseña una acorde a las necesidades de tu empresa y perspectivas de crecimiento, y sobre todo seguridad jurídica a toda prueba. Se recomienda que la consulta de este tipo de trámite se lleve a cabo con un consultor, el cual te podrá ayudar a elaborar la mejor estrategia de planeación fiscal y, principalmente ahorrarte muchos dolores de cabeza.

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